
Con la inseminación la madre puede vivir la gestación plenamente
La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida y una solución para aquellos padres o madres solteras que deseen tener un hijo y vivir el proceso de la gestación. Con la palabra inseminación nos estamos refieriendo al momento en que el médico coloca el esperma dentro de la mujer, ya sea en el cuello del útero (intracervical), en los óvulos (intrafolicular) o en el mismo útero (intrauterina). En el caso de las parejas, y si el esperma del hombre es útil, no se deberá recurrir al semen de un donante exterior.
Las parejas que recurren a la inseminación no siempre lo hacen porque la mujer sea estéril. Puede que el hombre esté desarrollando anticuerpos contra su propio esperma y hayan de lavarlo para coger los espermatozoides no infectados. En el caso de las madres solteras, se deberá recurrir a un banco de esperma con donantes anónimos. Normalmente el perfil del donante no supera los 30 años de edad y suele ser estudiante universitario. Como requisito indispensable está el presentar una salud impecable y no tener antecedentes familiares de enfermedades hereditarias. Los bancos de esperma suelen ser fiables en este sentido, por lo que no debes preocuparte.
El momento preciso para someterse a una inseminación es cuando la mujer tiene el periodo. Éste puede ser inducido o natural. Cuando el periodo es inducido se logra mayor porcentaje de éxito aunque también aumentan las posibilidades de tener un parto múltiple. Es por ello por lo que muchas mujeres prefieren esperar a tener la regla de manera natural, hecho que puede alargar bastante el proceso. Antes de realizar la inseminación, y si esta se hace de manera conyugal, el hombre debe pasar un periodo de abstinencia de tres días con tal de recoger un esperma de la mejor calidad posible.
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