La intolerancia a la lactosa, es padecida por muchos bebés y niños pequeños, se la observa sobre todo en los bebés prematuros dado la mayor inmadurez de su aparato digestivo e intestinal.
Muchos se refieren a ella, como una alergia alimentaria, pero en realidad no lo es, ya que ésta surge cuando el intestino, es incapaz de tolerar la lactosa presente en la leche.

La intolerancia a la lactosa, puede presentarse a cualquier edad
La lactosa es un azúcar, el cual se desdobla en glucosa y galactosa, por medio de la lactasa, la cual es una enzima, que se encuentra en los intestinos.
La leche materna, también contiene algo de lactosa, pero ésta, suele ser bien tolerada por el bebé, aunque en algunos casos, si la intolerancia a la lactosa es muy marcada o severa, algunos médicos aconsejan también suspender la lactancia, algo cuestionable por quienes defendemos la lactancia materna y por otros profesionales de la salud.
Puede presentarse a cualquier edad, como consecuencia de alguna infección intestinal o gastroenteritis, que altere al intestino, pero es más frecuente que se presente en los bebés cuando comienzan a tomar leche de vaca alrededor de los 6-8 meses.
¿Cómo darse cuenta si nuestro pequeño tiene intolerancia a la lactosa?

Se debe retirar de la dieta la leche y sus derivados
Los síntomas incluyen:
- diarreas ácidas
- gases y dolor abdominal
- vómitos
- rechazo a la leche
- pérdida de peso y crecimiento lento de talla
Los síntomas se suelen presentar a las pocas horas de consumir algún lácteo.
¿Cuáles son los alimentos que se deben retirar de la dieta del niño?
- leche
- crema de leche
- mantequilla
- queso
- chocolate
- caramelos de leche
- flan
- yogurt
- arroz con leche
Y todo aquel alimento que lleve leche en su composición o preparación.
El tratamiento consiste en administrarle al niño, una leche deslactosada.
En el mercado, existen varias disponibles, las cuales pueden ser compradas en supermercados y en farmacias, incluso también es posible conseguir otros derivados de la leche a los cuales se les retira la lactosa, tales como yogures y quesos.
No se trata de privar al pequeño de la leche, ya que esto no sería adecuado para su salud y su correcta nutrición, pero sí de la leche de vaca y los lácteos tradicionales, los cuales contienen lactosa.
En muchos casos, esta intolerancia es transitoria, y luego de unos meses de tratamiento consistente en la supresión total de leche y derivados con lactosa, el niño consigue mejorar notablemente y es posible que pueda consumir lácteos sin ningún problema.
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1 Comentario en “La intolerancia a la lactosa”
[...] problema es conocido como intolerancia a la lactosa, que se manifiesta generalmente con pérdida de peso, diarrea, gases, cólicos o [...]